Viviendo, ¿o sobreviviendo los días festivos?

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Mihály Csikszentmihalyi nos invita a ¡FLUIR!

Tutuy Escámez, Ingenium ABP

 

Han llegado ya los tiempos para celebrar, convivir en familia y con los amigos, tomar unos días de vacaciones, descansar…o, al menos la teoría nos dice que así debería de ser esta época de Navidad, ¿no es así? Sin embargo, la sociedad trae consigo para estos días también un intenso activismo. La mercadotecnia nos bombardea con necesidades creadas y expectativas poco realistas; están además los cierres fiscales, los presupuestos, la planeación y cobranza de fin de ejercicio. Para las amas de casa, trabajo y compras extraordinarias, eventos en las escuelas de los  hijos, más compromisos sociales; para los estudiantes, exámenes, posadas, compras, viajes, en fin, un ritmo tan vertiginoso, que en vez de propiciar un ambiente de paz y armonía, hace que estos días se conviertan en grandes generadores de estrés, ansiedad, conflictos familiares, o hasta depresión, alejándonos mucho del concepto original de que Navidad, es tiempo de expresar amor, de solidaridad, y de paz.

Para contrarrestar estas fuerzas negativas, Mihály Csikszentmihalyi considerado uno de los padres de la psicología positiva y creador de la teoría del “flujo” nos propone FLUIR, y describe el  término como un estado mental de concentración total en la actividad que se está realizando para lograr el disfrute máximo del mismo, encauzando la energía en el momento presente, y manteniendo siempre un sano equilibrio entre las habilidades propias y la tarea a realizar. “Todo tu ser está allí, y estás aplicando tus facultades al máximo”, nos comenta Mihaly…pero, ¿Cómo lograr este estado? *Expresando sentimientos, pensamientos y emociones en el tiempo presente, y de una manera positiva. 

  • Estando consciente de que el materialismo no da la felicidad. No es necesario gastar dinero, para mostrar afecto. Las exigencias y expectativas excesivas solo causan infelicidad.
  • Usando tu creatividad para idear nuevas y originales formas de disfrutar de la vida.
  • Prestando un servicio a quien lo necesite.
  • Amando lo que se hace, y haciendo aquello que se ama.
  • Cuidando las rutinas de sueño y alimentación, haciendo ejercicio, y practicando la espiritualidad.
  • Y muy especialmente, desarrollando en tu interior sentimientos de gratitud por el gran regalo de la vida, por la familia, por el trabajo, por los amigos y tantas bendiciones.

Existe en nuestra sociedad, un grupo poco comprendido y muchas veces estigmatizado: el de las personas que sobrellevan una enfermedad mental; y, si para una persona sana, los días de fiesta  pueden ser complicados, estos resultan particularmente difíciles para quien sobrelleva en su vida una enfermedad como la depresión mayor, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, o que vaya estado expuesto a algún hecho de violencia social. Si en tu círculo familiar o de amigos se encuentra alguna persona así, ésta seguramente agradecerá tu comprensión y apoyo. Susan Schroeder, de Ministerios de Salud Mental, nos da algunas sugerencias de cómo ayudar a ese ser querido que se encuentre más vulnerable: “La familia y los amigos pueden incluir a su ser querido en actividades festivas, en la medida en la que él o ella estén dispuestos a participar. El fijar tiempos específicos para tradiciones familiares tales como cocinar, decorar la casa, envolver  regalos o asistir a alguna celebración comunitaria, ayudará a las personas a tener algo que anhelar. 

Si hubiere una reunión multitudinaria, prepara con anticipación a tu ser querido. Es una buena oportunidad para ayudar a erradicar el rechazo y la vergüenza que frecuentemente es asociada con el enfermo mental. Puedes ayudarle a encontrar formas de estar relajado, respetando al mismo tiempo sus necesidades especiales de espacio y quietud. Quien vive con enfermedad mental se puede sentir aún más desconectado si las personas lo ignoran o tratan de evitarlo, ayúdale a integrarse.

Fija objetivos realistas y se flexible. Las fiestas son para disfrutarse. Nos irá mejor a todos si nos quitamos la idea de la fiesta “perfecta”, y nos enfocamos más en aceptarnos a nosotros mismos y  los demás tal y como somos, sin enjuiciar, criticar o dar consejo”.

Navidad ES tiempo de Paz, empatía y renovación. ¡Vamos viviéndolo de esta manera!